Sorprenden Al Papa De Compras Como Cualquier Persona Común Y Corriente

La tarde del jueves pasado se encontraba disfrutando de un día de compras por el barrio chino nada más y nada menos que el Papa Francisco. Rodeado de un sin número de artículos baratos, decidió comprar una copa de oro.

Los oficiales de la Santa Sede indicaron que el obispo de Roma caminó unas cuadras hasta llegar al gran barrio chino luego de oficiar la misa principal en la basílica de San Pedro.

 

Esta zona está regularmente patrullada por miembros de la Guardia Suiza debido a la ilegalidad de algunas prácticas comerciales que asumen algunos vendedores. El mismo Papa Francisco fue testigo de las ventas de productos que, según los comerciantes, eran los huesos de santos o manchas del Sudario de Turín, aunque tuvieron que dispersarse apenas vieron a los guardias.

 

El Papa Francisco siguió su paseo y se detuvo en una tienda donde se compra pescado entero a granel durante la Cuaresma. Según testigos, el pontífice entró a una tienda donde compró té de burbujas de mango; además, pasó a otra donde vendían gafas de sol Ray-Ban, espadas supuestamente usadas por caballeros templarios y teléfonos celulares desbloqueados. De igual forma el Papa se vio acosado por vendedores para que entrara a sus tiendas. Algunos le prometían vestimentas eclesiásticas de marca y con 75% de descuento.

 

El pontífice incluso bromeó de que uno de los cardinales le había recomendado un karaoke para que fuera; practicaría el “Ave María” para concursar en Navidad.

 

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